Olvidar el mar

 

mar

Que se te olvide. Que no recuerdes como era salir a comer por ahí. Ni como te reías antes de acostarte y después del desayuno. Que no te acuerdes de los días bonitos. Ni de los malos, sobre todo de esos. Que se te olviden todos. Que no seas capaz de reproducir mi risa.

Que cuando veas algo que te haga pensar en mí no lo veas en realidad, no lo pienses. Que nada acuda a tu mente. Que no sepas ya las películas que vimos ni las canciones que nos dijimos. Que todo pase.

Que se te olviden las noches y las mañanas también; que no quede ni rastro de las tardes al sol. Ni de los días de café y té.

Que no sepas ya cómo conociste a mis amigos, ni cómo llegó a tu vida el número pi. Que no, que no quede nada, que se arrase todo, que un huracán se instale entre tu memoria y la mía. Que no sepas como te nombraba, que no recuerdes mi día, que no sepas conjugar mis apellidos, que no tengas ni idea de qué soñaba.

A ti que se te olvide todo.

A mí nada.

Porque si yo tuviera que intentarlo sería como olvidar el mar.

No se puede.

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