Tiene derecho a guardar silencio

Jung-Lee-Neon-Gutenver-1

¿Cuánta pena te cabe? Dos mil millas de amarillo podrido. ¿Y a ti? He desbloqueado el último nivel.

Era de estatura media y ruda. Y ese era el tipo de diálogos que mantenía con sí misma. Alimentaba, además, una extraña correspondencia consigo a través de Facebook, donde se había creado un doble para enviarse todo tipo de cosas. Cosas interesantes, diría ella.

Pero eran pura basura, como todo lo que salía de su ser; no de lo profundo porque eso estaba prohibido sino de lo más superficial, era casi como un animal tratando que sus rugidos fueran Tolstói o el mismísimo Chopin. Erróneo, impetuoso, áspero, grosero. Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra.

Podrá y será.

Sabía estar en silencio, pero ahora tenía miedo de empezar a callar y no poder parar. Había tanto que olvidar que necesitaba de una concentración extrema, propia del bullicio que se hace al recapitular.

Total, que aquella mañana cuando dejó la ropa en la lavadora horas después de que hubiera terminado supo darse cuenta de la verdad, fue consciente de lo que en realidad sucedía; quien había acabado era ella misma y no solo la máquina.

¿Cuánta pena te cabe? Cuarenta y ocho lavados. ¿Y a ti?

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