Shock postraumático en Merkal

2014-06-30 12.19.05

Unas señoras me han rodeado. Yo las miro entre asustada y conmovida, porque a mí me enternce ese ahínco humano por el drama, pero me aterran las mujeres-cuervo que es una especie muy común en los hipermercados. Luego han llegado los niños, que han acudido a mí como moscas. Sus bocas abiertas y babeantes contrastaban con la mía, cerrada y seca por la angustia.

La bandada de cuervos me ha arrajodo dos toallitas húmedas de bebé y un paquete de clinex. Rebeca, mi amiga, me ha pedido amablemente que dejara de asustar a la gente. Pero uno no puede parar de sangrar así porque si, la sangre es como la zozobra y los días de viento de noviembre. Son sólo cosas que pasan y ya está, cosas que no se pueden parar aunque uno quiera.

Los apuntes del examen se me han caído del banco, las mujeres murmuraban y los niños intentaban tocarme, pero sus madres no les dejan tocar a extraños. Y menos si se están desangrando.

Ya está, ya me ha dado el shock postraumático, pensaba yo la mar de tranquila.

Ahora todo debería empezar a mejorar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s