Mamá, soy una sandia

2014-04-02 10.49.35

A veces soy más necia que una oveja.

Papá se desmayaría de lo tonta que soy. Mis amigos abrirían mucho la boca y sólo tú permanecerías impasible al fondo del salón que habría reservado para la ocasión. Estarías tronchándote de risa porque ya sabes que soy tontísima; por eso y por lo absurdo de la situación.

Otras fumo cuando pierdo la razón. Si la conservo me vuelvo imbécil y no sé conjugar cementerio, sábado, cabalgar y llorar. Los infinitivos riman con martes de Carnaval.

¿Cómo se puede ser tan estúpida?

Se nace así.

¡Qué va! Uno se hace, como los mantecados. Pues los mentecatos igual, con harina y vino de Jerez.

Y, ¿cómo se cura?

Con lo mismo, la cosa se termina cuando te engullen. Le tienes que gustar a alguien, entonces te quiere y te come. Y se acaba.

¡Ah, claro que sí! Como con los mantecados, que pasa lo mismo. Elijo uno que me gusta lo cojo y me lo como y el mantecado es feliz porque ya no sufre y yo más feliz todavía.

 

 

 

 

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